Según varias fuentes el asesinato no iba dirigido hacia el señor Cabral sino hacia Henry Fariña un empresario nicaragüense quien lo llevaba a el aeropuerto de la capital de Guatemala y suponen que este crimen no fue organizado por asesinos de Guatemala sino por gente de otro país.
Iban en automóvil y fue ahí cuando alcanzaron a impactar 25 tiros en el carro y 3 de estos alcanzaron a Facundo Cabral y produjeron su muerte instantánea.
Los restos del trovador permanecen en una funeraria privada del sur de la capital, a la que, pese a que no están expuestos al público, centenares de guatemaltecos se han acercado para colocar velas y flores en las afueras del velatorio.
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